Un Fiscal federal sin dominio del acervo jurídico

.- Ponen en duda que sepa integrar a la perfección una carpeta de investigación en contra de la delincuencias organizada.

.- Benito Juárez, a pesar de sus defectos maximalistas, realmente fue un estadista preocupado por la aplicación de la ley en contra de quienes no la respetaban durante su talentosa época liberal.

.- Justicia sin ignorancia, ni complicidad, es el pronunciamiento de la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A. C.

Blas A. Buendía * __________

 La falta de sabiduría en el dominio del acervo jurídico por parte del titular de la Fiscalía General de la República para combatir el flagelo que representa la creciente ola del poder de los barones del narcotráfico, en México se les sigue permitiendo abrirles el abanico de impunidad, incluso el crimen organizado ha establecido un régimen de facto paralelo al constitucional que encabeza el ignominioso presidente Andrés Manuel López Obrador.

Si bien es cierto que todos los actores políticos de la nación coinciden que el político tabasqueño ha conllevado a México al abismo de la desgracia y la desesperación, peor aún, compararse con el Benemérito de las Américas, es un insulto para los próceres del pasado.

Cuando menos Benito Juárez, a pesar de sus defectos maximalistas, realmente fue un estadista preocupado por la aplicación de la ley en contra de quienes no la respetaran durante su talentosa época liberal.

Alberto Woolrich Ortiz, presidente de la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A. C., refiere que hace ya siglos de distancia y para ser concreto en el lejano año de 1602, el ilustre togado Loysel, publicó su inolvidable obra titulada “Diálogos de los Abogados del Parlamento de París”, que bien valdría la pena leyera y entendiera Alejandro Gertz Manero, hasta ahora Fiscal General de la República.

Quizá con ello lograría comprender aspectos de nuestro acervo jurídico del cual puso en duda, al dictar la siguiente observancia: “El abogado ha de ser ante todo un hombre ilustrado que debe de examinar todos los documentos que obren en su estudio, para conocer con ello como resolver los problemas que aquejan a su Patria”.

No obstante a sus pocas “entenderas” del Fiscal, éste debe tener presente que en dicha obra los abogados imitaban a los antiguos, los cuales no buscaban palabras incomprensibles a fin de salvar a la Patria.

En esa magna obra –refiere el prestigiado penalista Alberto Woolrich-, se censura el disfraz con los que ciertos políticos vestían sus discursos a fin de disimular su ignorancia de aquellos problemas que agraviaban a sus terruños y que muy por encima de su desconocimiento hay una “elocuencia grande y divina” que se enriquece con el amor a la justicia, con el amor a su Patria.

Y explica: “Lo que México desea es que el Fiscal General de la República sepa integrar a la perfección una carpeta de investigación en contra del delincuente representante e iniciante del poder del narcotráfico a fin de llevarlo a un buen juicio, anticipándose o contestando la defensa que el narco-político pueda hacer valer a futuro y cuando haya que alegar, examine y exponga todas las circunstancias y particularidades de la causa criminal que beneficie a México, analizando con cuidado cada prueba de responsabilidad recabada y que nunca lo proteja, como en el neoliberalismo fue protegido por sus pares, reforzando su actuar con argumentos pertinentes, de autoridad formal y exacta, basada en textos de derecho, sin obscurecerlos con complacencias, como hasta la fecha lo han efectuado”.

Más aún –subraya- si el delincuente narco-político era miembro de una institución, habría que condenarlo de inmediato y no protegerlo brindándole impunidad, lo cual deviene en una aberración jurídica y en un insulto para la Patria.

Woolrich le emitió una tácita recomendación de derecho al C. Presidente de la República: “Si todavía se quiere suponer que la Cuarta Transformación vive en un auténtico régimen de derecho, que se abstenga de pensar incorrectamente que no existe base para juzgarlo, cuando en los archivos de su Fiscalía obran toda clase de constancias que revelan la responsabilidad penal en la que incurrió su protegido, ello sólo nos habla de otro eslabón en esa cadena de complicidades para continuar arropando a la narco-política”.

El Presidente de la República, que tan acucioso dice ser para combatir la corrupción, debiera de investigar las razones políticas de éste extraño comportamiento, que en lugar de honrar, deshonran a la imagen jurídica y política de nuestra Nación. “Ojalá que corrija ese entuerto de una actuación que sigue siendo pésima, ello no es lo congruente con el pensar de nuestro México. El pueblo no está, ni estará satisfecho, hasta que se haga justicia plena”, remarcó.

Reportero Free Lance *

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