Rule of Law

.-Atar manos corruptas bajo el Imperio de la Ley.

.- Es la fórmula inmediata que todos los actores políticos deben hacer respetar los preceptos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

.- De no hacerlo, este México maravilloso se irá al precipicio por la avaricia de un Ejecutivo ambicioso y cruelmente ignorante.

Blas A. Buendía * _____________

La psicopatía de un tirano no tiene fronteras, ni conoce de cuestiones morales y mucho menos que se sujete a respetar la honorabilidad de las leyes, sustentadas en el espíritu rector de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Dentro de la histología psiquiátrica, un sicópata conjuga la ironía de su existencia en los aspectos de perturbación, en su anormalidad de encabezar un mal gobierno, su oscuro desequilibrio mental ante los ojos de la sociedad mundial, una terrorífica demencia senil que lo transforma en un mequetrefe maniático chiflado.

La expresión jurídica contenida en las palabras “Imperio de la Ley”, como bien es sabido en Derecho, deviene de un origen anglosajón y supone una traducción literal o casi literal de la muy conocida voz inglesa “Rule of Law” que resulta ser el equivalente a Estado de Derecho, lo que hace más entendible la interpretación que se acaba de asentar.

Para la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A. C., son múltiples las togas que ponen de manifiesto la substancial diferencia existente entre el modelo constitucional de la lengua inglesa y la nacional.

Nuestros jueces –afirma el abogado penalista y presidente de dicha Academia Alberto Woolrich Ortiz- resultan ser funcionarios públicos. En éste entendido constitucional –aseveró- a ellos se les exige una incondicional sumisión a nuestra Carga Magna, dado a ello no es factible dejar esa expresión de voluntad popular en manos de un poder diferente del judicial.

La posición política-jurídica de Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A. C., advierte por lo anterior, que “es por ello inadmisible que en nuestra Norma Constitucional, se pretenda ahora la intromisión del Poder Ejecutivo en actos de estricta justicia.

“Lo que México exige es que se aplique e interprete la ley por jueces y magistrados que representen y defiendan nuestra Constitución Política. En definitiva que se sometan únicamente al imperio de la ley y que desde sus elevados sitiales apliquen criterios que otorguen una legitimación democrática”, precisó.

La Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A. C. –enfatiza-  jamás podrá ni deberá de estar de acuerdo con las visiones e injerencias del Poder Ejecutivo y Legislativo en cuestiones y opiniones de justicia, ello solo le compete al escrupuloso Imperio de la Ley. “Ese imperio jamás debe de acatar sumisión a ocurrencias e indignidades de poderes que quieran menguar ese paradigma de la ley mexicana”..

Se quiera o no –subraya- nuestro Poder Judicial Federal, cumple con una función jurídica creadora al aplicar e interpretar el derecho, aunque no sea en el sentido que el Ejecutivo y Legislativo pretenden.

Y aclara: “La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos no ofrece dudas al respecto. Las togas de justicia únicamente se encuentran ligadas al Estado por una obvia relación de servicio, irreconciliable con un sometimiento que sea ajeno al Imperio de la Ley”.

Dado lo antepuesto, el prestigiado abogado Alberto Woolrich, puntualiza: “Resulta indignante y reprobable que a nuestros jueces, el Poder Ejecutivo pretenda enturbiar, con sus opiniones su sentido de justicia, que no puede ser diverso, que el de aplicar o interpretar el ordenamiento jurídico a favor siempre de la justicia, la cual es inherente a la dignidad de México. Ojalá ello así lo entienda algún día el Presidente de la República”.

De hecho, en Colegios del Derecho, así como en el entorno político y social de toda la nación, urge atar manos corruptas bajo el Imperio de la Ley, toda vez que es la fórmula inmediata que todos los actores políticos deben hacer respetar los preceptos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, porque de no hacerlo, este México maravilloso se irá al precipicio por la avaricia de un Ejecutivo cruelmente ignorante

El imperio de la ley es un concepto jurídico-político de definición formal no unívoca, pero que generalmente se entiende en el sentido de la primacía de la ley sobre cualquier otro principio gubernativo, especialmente contra la tiranía y la arbitrariedad del poder político -“El Estado soy yo”-, incluso aunque fueran bienintencionadas -principio de razón de Estado, opuesto a las máximas romanas Dura lex sed lex o Fiat iustitia, et pereat mundus-.

En cierto sentido, el concepto de Imperio de la Ley es similar al concepto helénico nomos basileus (“la ley es el rey”) o al anglosajón rule of law, pero no debe confundirse con otros, como los germánicos Rechtsstaat (Estado de derecho- y Verfassungsstaat-Estado constitucional de derecho), con el principio de legalidad o con los conceptos de legitimidad, legalidad, cultura de la legalidad, gobernanza, etcétera.

Reportero Free Lance *

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