Pandemia, pobreza y distribución desigual de la riqueza en Italia

Roma (Prensa Latina).- Sacudida aún por la Covid-19, Italia enfrenta el reto de la recuperación económica y social de los estragos causados por la pandemia, incluido el aumento de la pobreza extrema.

Frank González _______

Corresponsal de Prensa Latina en Italia.

Los datos más recientes publicados por el Instituto Superior de Salud confirmaron la mejoría progresiva de los principales indicadores de la curva epidemiológica, con una diminución de la incidencia de la enfermedad por debajo de 500 casos por cada 100 mil habitantes, en la semana del 25 de febrero al 3 de marzo.

En el ámbito económico, esta nación europea registró un crecimiento de 6,6 por ciento en 2021, con pronósticos de alrededor de cuatro por ciento para este año, según instituciones como la Comisión Europea, 4,1, y el Fondo Monetario Internacional, 3,8.

En el camino hacia ese objetivo, la economía italiana deberá sortear los obstáculos derivados de los altos precios de la energía, la inflación y las tensiones geopolíticas, incluida la crisis actual en torno a Ucrania.

Al respecto, en su evaluación sobre la evolución de la economía en febrero 2022, el Instituto Nacional de Estadísticas (Istat) estimó que los altos precios del petróleo pueden sustraer 0,7 por ciento al crecimiento de la economía italiana este año.

Advirtió que las tensiones geopolíticas recientes, sumadas a factores de riesgo preexistentes en el ámbito internacional, determinan un incremento “enorme” en los precios de materias primas.

Del ritmo e intensidad de la recuperación económica dependerá, en buena medida, el éxito de las políticas y programas de ayuda a trabajadores, familias y empresas implementados por el gobierno para atenuar el impacto social de la emergencia sanitaria.

Según estimados preliminares publicados el 8 de marzo de este año por el Istat, el número de familias en pobreza absoluta (poco más de dos millones) pasó de 7,7 por ciento en 2020 a 7,5 en 2021.

Mientras tanto, indicó la fuente, permaneció invariable la cantidad de personas en esa situación, con alrededor de 5,6 millones, equivalente al 9,4 por ciento de la población total del país.

En opinión de ese órgano gubernamental, el 1,9 por ciento de aumento de los precios al consumidor registrado en 2021 contribuyó con 0,7 puntos porcentuales al índice de pobreza absoluta.

En su Informe sobre la pobreza 2021 y exclusión social en Italia, la organización católica de socorro Cáritas, indicó que el 44 por ciento de un millón 900 mil personas atendidas en 2020 por su red de asistencia social y sanitaria, pidieron ayuda por primera vez y clasificaron como “nuevos pobres”.

“Más allá del obstáculo” es el título del reporte difundido en vísperas del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, según el cual el 29,7 por ciento de las personas asistidas en 2020 proseguían bajo el cuidado de la institución en 2021.

Al referirse al período enero-agosto de ese año, el documento precisó que creció 7,6 por ciento el número de personas auxiliadas respecto a igual etapa de 2020, mientras datos preliminares situaron en 37 por ciento del total la incidencia de nuevos pobres, cifra similar al nivel previo a la pandemia.

Asimismo, aumentó a 27,7 por ciento el número de personas acompañadas por largo tiempo y regularidad por la red de Cáritas diocesanas y parroquiales, mientras 19,2 por ciento son “pobres intermitentes” quienes entran y salen de la condición de necesidad.

La pobreza en Roma

Para conocer detalles sobre las manifestaciones de ese fenómeno en Roma, Prensa Latina entrevistó a la asesora (secretaria) municipal de Políticas Sociales, Bárbara Funari, quien señaló que “las situaciones son diversas y muchas las problemáticas”.

Al respecto, se refirió a quienes viven desde hace años en la calle, sin techo, y a otras personas sin problemas económicos previos, que perdieron su fuente de sustento con la pandemia y son “nuevos pobres”, circunstancias a las cuales se unen otras en una ciudad en la cual el 40 por ciento de las personas viven solas.

Ante esas situaciones, las políticas sociales deben imaginar acciones diferentes, específicas, dirigidas a atender tantas y tan diversas necesidades de los ciudadanos más frágiles y otros, acotó la funcionaria al citar como ejemplo a “muchas personas que vienen en busca de ayuda alimentaria” en los últimos dos años.

Se trata de una consecuencia muy dramática de la pandemia que reclamó poner en práctica acciones concretas de apoyo y distribución de alimentos y también construir las redes de proximidad en nuestros barrios, expresó.

Funari puntualizó que el nuevo coronavirus provocó una tempestad inesperada como resultado de la cual muchas situaciones previas empeoraron, en ocasiones con servicios sociales sin capacidad suficiente para enfrentarlas.

Debemos recomenzar desde el punto que nos enseñó la pandemia respecto a colocar los servicios más cerca de las personas y no siempre detrás de una ventanilla, manifestó la funcionaria bajo cuya dirección funciona la Sala Operativa Social (SOS), creada para responder a solicitudes de auxilio de personas en dificultad.

Con el jefe del equipo técnico asesor, Giovanni Impagliazzo, fue posible visitar el centro de llamadas de la SOS donde llegan los avisos de situaciones de emergencia de diversa índole, canalizados a través de las instituciones y estructuras del gobierno y el Estado para su seguimiento y búsqueda de soluciones.

Binario 95, la casa de quien no tiene casa

Otro espacio de ayuda es el gestionado por cooperativas sociales, sostenidas con financiamiento público y privado, como la Europe Consulting Onlus, a la cual pertenece “Binario 95, la casa de quien no tiene casa”, proyecto financiado por la región de Lacio y la administración municipal para apoyar a personas sin techo.

Creado en 2006 para la acogida, apoyo y rehabilitación social de quienes viven en la calle, “Binario 95” radica en un local de la estación central de ferrocarril de la capital italiana, cedido en comodato gratuito por la empresa Ferrovie dello Stato.

Hasta allí llegó Prensa Latina para entrevistar a Alessandro Radicchi, fundador del centro y presidente de Europe Consulting Onlus, quien enfatizó que la atención a los necesitados va más allá de la acción de brindar un emparedado, según la diferencia entre la caridad y el derecho.

En ese sentido, dijo que dar un emparedado es muy importante desde el momento en el cual uno se aproxima a la persona para tocar la pobreza, sentirla y no sólo mirarla, como advirtió el papa Francisco en una entrevista reciente.

Sin embargo, subrayó que si a esa acción “no le colgamos el camino de recuperación y la concepción del derecho que hace recuperar la dignidad, te lleva a ser nuevamente una persona y no un problema, alguien que cree aún en los sueños, que tiene la posibilidad de soñar, entonces no resolveremos nada nunca”.

Será siempre dar el emparedado, prestar un servicio sin alguien que te tome de la mano y te diga: ven conmigo, te acompaño, veamos cómo resolvemos tu problema, “como haría con un hijo o una hija”.

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