Los mariachis callaron…

Plaza Garibaldi
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M.V.Z. Salvador Cisneros Guzmán

M.V.Z. July Barba Sánchez

Local 108

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El otro dato

Juan Chávez ______

Fiestas patrias de 2021 sin mariachis o con pocos mariachis  por segundo año consecutivo y por culpa de la maldita enfermedad de Covid-19.

El semáforo amarillo decretado el pasado viernes, abrió un centésimo la celebración del Día de la Independencia con la musical alegría de los mariachis.

El Tenampa, a un ladito de la Plaza de Santa Cecilia y de Garibaldi, abrió sus puertas… pero como en el Zócalo, en el máximo sitio de la conmemoración, sin gente.

Mariachis en pandemia: disonancia musical en medio de contagios y desempleo.

La recuperación de las actividades para los mariachis ha sido lenta entre las diferentes olas de la Covid-19 en el país. La emergencia sanitaria les dejó sin trabajo y sin ingresos, y también sin una gran parte de sus integrantes.

La música que flota en la Plaza Garibaldi sale de los bares y cantinas que la custodian. En la explanada sólo hay ecos y espera, notas al aire de un violín o una guitarra que ensayan para cuando llegue el momento de actuar.

Una voz, a lo lejos, canta, mientras varios conjuntos esperaban la llegada de clientes este 15 de septiembre: “Los mariachis callaron/De mi mano sin fuerza cayó mi copa…”

La nostalgia, en la noche del Grito, no es igual sin mariachis.

Desde hace más de un año que la muerte, las secuelas físicas de la covid-19 y la falta de trabajo no se van del todo de la Plaza Santa Cecilia, o Garibaldi. Las trajo la pandemia y ha sido difícil echarlas. Poco a poco, visitantes de la ciudad, de otras entidades y de otros países han ahuyentado la desocupación y la carencia de ingresos.

“Se va componiendo poquito. Pero ya ve usted, horita no hay nada y para estas fiestas patrias no nos han contratado”, dice Guadalupe Sánchez Bustamante, una mariachi que empezó su carrera en mala época. Se unió a la agrupación familiar en octubre de 2019; parecía entonces la mejor opción de empleo que tenía esta madre soltera, pero cinco meses después comenzó la pandemia.

También Carmona Coronel tiene poco tiempo en su encargo gremial. Hace apenas dos meses que fue renovada la mesa directiva de la Unión Mexicana de Mariachis y él se convirtió en el dirigente. En esta crisis, ser dirigente, es como “la rifa del tigre”, ríe.

“Es un reto, vamos a buscar mejorar las condiciones laborales para todos los músicos” y para ello, ya hay un acercamiento con el Gobierno de la Ciudad de México. “Pediremos difusión de la Plaza Garibaldi porque el mariachi, nosotros, somos patrimonio inmaterial de la humanidad y tenemos que preservar esta tradición que es parte esencial de la vida de los mexicanos”.

Pero la tradición está en suspenso, a veces sin medio ocupar, lo que deja a los mariachis, hombre y mujeres, sin ingresos seguros.

No importa que en 2011, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) haya reconocido al mariachi como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

No hay cifras oficiales sobre el número de personas que se dedican a este tipo de música; pero, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), hay 741 agrupaciones en todo el país y ninguna se compone de menos de cinco integrantes. Es común que estén conformadas por familias.

Esta noche del Grito, Garibaldi  estuvo tristón, la pasó casi en silencio. Los mariachis callaron…

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