El de AMLO, ¡gobierno asesino!

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.- A Rosa Icela Rodríguez Velázquez le fue como en feria durante su comparecencia en el Senado de la República; dijo que México tiene ¡50 estados!, cuando son un total de 32 entidades federativas; le regalaron un ejemplar de El Padrino de Mario Puzo, en alusión al mal gobierno izquierdista.

.- La senadora Lilly Téllez sustentó sus agresivas afrentas: “Durante los últimos dos años, México se mantiene como el país con más violencia-homicida, a nivel mundial; de las 10 ciudades más violentas del mundo, ¡siete!, son mexicanas; con la 4T, hay más muertos que antes, van 91 mil asesinatos y contando… comparado a los tres primeros años del gobierno de Peña Nieto; la 4T, lo rebasa con el doble de muertos. Y comparado con los tres primeros años del gobierno de Felipe Calderón, la 4T, lo supera con el triple de muertos”

Blas A. Buendía * ______

Rosa Icela Rodríguez Velázquez, la flamante secretaria de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, salió del Senado de la República con sus piernitas todas enclenques, que pareciera que sus “hilillos” ya no le ayudarían a sostener el paso de su humanidad, pese a que agentes vestidos de negro, la auxiliaron para trepar a una de las blindadas camionetas negras donde llegó y se fue del recinto de Reforma e Insurgentes.

Su comparecencia ante el pleno de la Cámara Alta, que forma parte de la Glosa del Tercer Informe de Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, le resultó ser todo un desastre, incluso, cometió una pifia garrafal que un jovencito  de secundaria la reprobaría por su peno desconocimiento en qué país vive.

Rosa Icela -con “C”, rectificaría ella misma cuando equivocan de cómo se pronuncia y escribe su apelativo-, entre la aburrida perorata parlamentaria que resultó ser totalmente improductiva y falto de datos fidedignos conforme a los macros resultados que el Gobierno de Facto dominado por el narcotráfico, frente al Constitucional, y que a éste lo tiene como “su vil sirviente” por la desatada guerra que contrasta con la abominable frase presidencial de “abrazos, no balazos”, la aterrorizó o le ganó el pánico escénico.

«¡…En 50 estados…!» (sic) se concentra el 50% de homicidios en el país, dijo sin dar cuenta de la lectura que ensombreció su comparecencia, toda vez que México tiene 32 estados que lo conforman como una  Federación.

O sea que, prácticamente, Rosa Icela Rodríguez no conoce en qué país vive, ésta y muchas otras acciones de desconocimiento intelectual, es producto de su improvisación que la hizo cometer error, tras error.

Si bien el fenómeno de la oclocracia rampante forma parte de este mal gobierno, de un Gobierno Fallido, asumiendo un metafórico papel de “esclavo del narcotráfico”, Rosa Icela presumió que la administración del presidente López, tiene una histórica consigna: “No venimos a ganar una guerra, venimos a ganar la paz”.

Ese es, lamentablemente, el México de hoy, donde presuntos funcionarios usurpadores del poder, han establecido sus bunkers para que el pueblo mexicano no tenga a su alcance información detallada de que los gobiernos mexicanos, paulatinamente han ido perdiendo una guerra que a todas luces, el poder del narcotráfico domina cuando menos el 40% del territorio nacional.

Lilly Téllez, cronológicamente le restregó en la nariz y oídos esa catatónica frase: “Abrazos, no balazos”, avizorándole que es parte de un compromiso del gobierno con la delincuencia organizada. Rosa Icela, notoriamente quedo paralizada mentalmente, sin capacidad de respuesta, a causa de una fuerte impresión o un gran cansancio psíquico.

Fueron exactamente, según el cronómetro parlamentario, nueve minutos 21 segundos de constante bombardeo de la valiente senadora panista Lilly Téllez, en un escenario donde Seguridad Pública y Protección Ciudadana, estaba más que atemorizada por los cuestionamientos, ya que su tez morena se transformó grisácea.

La prensa nacional detalla que fueron aproximadamente 10 minutos, en los que la ex conductora de noticiarios, acaparó la atención de los medios de comunicación; su elegante persona, su combativo posicionamiento, despertó al pleno del Senado, en sesión durante la cual, compareció su ex colega de la oradora, pero de un medio escrito, la secretaria de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez Velázquez.

Es decir, no es lo mismo contar con una alta experiencia políticamente calificada, que una ex reportera que escribía hasta con faltas de ortografía en el periódico La Jornada.

Apabullante y desconcertante

La senadora de Morena, hoy del PAN, dirigió su agresivo discurso, visceral, en materia de seguridad pública; de cara a los miembros del gabinete que, de lunes a viernes, en Palacio Nacional o donde ande de gira el presidente Andrés Manuel López Obrador, se reúnen a partir de las 6 de la mañana, para “analizar” el flagelo de violencia y la delincuencia que permea en toda la República, para supuestamente “tomar las medidas” que correspondan, observaron sin lograr detener a tan brillante disertadora.

“Viene usted al Senado, secretaria Rodríguez, a defender lo indefendible, una ocurrencia presentada como política de Estado, en materia de seguridad, resumida en una frase tan simplona, como perversa: abrazos, no balazos”, fueron palabras iniciales de la senadora panista, luego de ofrecer bienvenida a “funcionarios y militares del más alto rango del gobierno federal que están aquí” y señalar un cariñoso, “¡Bienvenido, Leonardo!”.

“Millones de mexicanos, creíamos que esa frase comprendía un objetivo: lograr un país con más fraternidad y menos balaceras, pero esa expresión, abrazos, no balazos, es de hecho, la proclamación del compromiso de la 4T, con el crimen organizado”.

Y señaló:

“Es la declaración abierta del sometimiento de la fuerza pública, a la fuerza de las mafias. Se tiene que decir aquí, con toda precisión, porque es lo que se dice en las calles, es lo que dicen los expertos y se repite a espaldas de ustedes, de ustedes los de la cuatro; ustedes a quienes se les respeta por temor, no por admiración.

“La prometida transformación hacia la seguridad, resultó ser una degradación, la 4T, consolida y formaliza públicamente, la unión entre el poder político y el poder del crimen organizado. Es un acuerdo que reitera, entre líneas, el propio Presidente de México, una mil veces, con toda la seriedad y legalidad implícita en los eventos oficiales: ‘Abrazos, no balazos’, se convirtió en una frase grosera, es equivalente a una aleación de incompetencia, cobardía y falta de humanidad”, subrayó la legisladora.

Lilly Téllez, sustentó sus agresivas soflamas: “Durante los últimos dos años, México se mantiene como el país con más violencia homicida, a nivel mundial; de las 10 ciudades más violentas del mundo, ¡siete!, son mexicanas; con la 4T, hay más muertos que antes, van 91 mil asesinatos y contando… comparado a los tres primeros años del gobierno de Peña Nieto; la 4T, lo rebasa con el doble de muertos. Y comparado con los tres primeros años del gobierno de Felipe Calderón, la 4T, lo supera con el triple de muertos”.

Continuó: “Los feminicidios, aumentaron; cada día, matan a 10 mujeres en México; en lo que va de este sexenio, han asesinado a 43 periodistas, en lo que va de este sexenio; han matado a 68 activistas y defensores de derechos humanos; en lo que va de este sexenio, asesinaron a 102 políticos, en las pasadas campañas electorales; en lo que va de este sexenio, los tiroteos en la vía pública, los levantones, las carreteras bloqueadas y las casetas tomadas, son el pan de cada día…”

Asimismo, el puyante mensaje de la senadora del PAN, antes de Morena, fue en ese sentido:

“Los ciudadanos, tienen miedo, el 66 por ciento de la población, percibe la inseguridad, a la vuelta de la esquina” y acusó que la 4T, “ha torcido hasta el nombre del ministerio que usted preside; en lugar de seguridad, abandonan a México en la violencia; y en lugar de protección, dejan a los ciudadanos en la indefensión; no hay discursos que oculten la realidad, en los hechos, los ciudadanos ponen a los muertos y ustedes, sólo ponen las palabras”.

Referente a las mañaneras, la combativa legisladora, dio la puntilla a Rosa Icela Rodríguez:

“La reunión que sostienen muy temprano todos los días el Presidente y el gabinete de seguridad, sirve para tomar café y despertar bien, pero es inútil para disminuir la violencia”.

Aunado a ello, ejemplificó: “Bien lo advirtió el ex embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau, cuando señaló la actitud pasiva del presidente López Obrador, frente al crimen organizado y los cárteles; dijo que para López Obrador, los cárteles, son una  distracción y los deja hacer; también afirmó que entre el 35 y el 40 por ciento del territorio mexicano, está controlado por el crimen organizado. Es casi la mitad del país”.

En su mensaje, la titular de Seguridad y Protección Ciudadana, defendió que bajo liderazgo del presidente Andrés Manuel López Obrador, “trabajan todos los días”, en la coordinación de programas y acciones entre los tres niveles de gobierno, “para regresar la paz a las comunidades y, a contribuir a preservar la tranquilidad, el orden público y la paz”.

Todos estos esfuerzos –dijo- se coordinan mediante la Estrategia Nacional de Seguridad, que parte del reconocimiento de que las causas de la violencia y el delito, son estructurales y multidimensionales. “Por ello, se atienden las necesidades básicas de la población, con el objetivo de asegurar alimentación, empleo, educación y salud, a fin de evitar que las condiciones de pobreza y desigualdad, sean aprovechadas por el crimen organizado para reclutar a nuestros jóvenes. La construcción de la paz es un reto que demanda inclusión con responsabilidad y trabajo coordinado y constante entre las autoridades de los tres niveles de gobierno”, presumió.

“Lo dije al comenzar mi encomienda: no venimos a ganar una guerra, venimos a ganar la paz”, remarcó para avalar: “Ya lo dijo el presidente López Obrador, quien cito que ‘vamos a seguir avanzando en pacificar el país, es un desafío, es una responsabilidad, es una convicción. Si no terminamos de pacificar a México, por más que se haya hecho, no vamos a poder acreditar históricamente a nuestro gobierno”, fue parte final de su intervención.

No cabe duda que el salón de sesiones de la sede del Paseo de la Reforma, número 135, dos mujeres hablaron, cual su responsabilidad amerita: una, desde la representación popular y, otra, con representación institucional, del gobierno del presidente López Obrador.

En síntesis, el pueblo en general está de acuerdo en la tesis que “el de AMLO, es ¡gobierno asesino!”, y lastimosamente no hay nadie que nos defienda, pese a que México está muy cerca de Estados Unidos, pero muy lejos de Dios.

Haciendo una remembranza en lo general y en lo particular, no debe espantar ni asustar a nadie la intervención de la senadora Lilly Téllez, sobre todo porque así se expresaba antiguamente la oposición antes de ser gobierno, es decir, de Porfirio Muñoz Ledo, para abajo; o como la entonces diputada, Dolores Padierna Luna, cuando subía a tribuna, a criticar y reprobar el rescate bancario zedillista.

De igual forma, las agresivas y grotescas intervenciones que sigue enarbolando cuán histriónico que es…, el diputado Gerardo Fernández Noroña, a quien critican de ser un “norroño imbañable”; o las que hacían como legisladores de oposición, Félix Salgado Macedonio, Alfonso Ramírez Cuéllar, Zoé Robledo Aburto, en sus históricas intervenciones desde la máxima tribuna de la nación, ubicada en la Cámara de Diputados, o en el Senado de la República.

La novedad es que la senadora Lilly Téllez espetó lo que tenía que espetar, ya que habló de frente y sin tapujos, a los mismísimos miembros del gabinete de seguridad, los titulares de la Defensa, Marina, Guardia Nacional y Gobernación.

“¡Algo histórico!”, presagió el senador Ricardo Monreal Ávila, de cuya visión no se equivocó pues la senadora Lilly Téllez, en un acto positivo que conlleva a la analogía literaria, por demás ilustrativa, le obsequió a Rosa Icela el libro El Padrino, de Mario Puzo, en alusión al mal gobierno izquierdista y como un referente de cómo los líderes de una poderosa familia criminal ficticia de Nueva York, manipula a los funcionarios corruptos de gobierno.

Cosa muy parecida con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, por su evidente vinculación con las mafias del narcotráfico, que se transfiguran como los Corleone mexicanos, quienes al establecer un Gobierno de Facto solo con la calamidad por el acribillamiento de miles de connacionales, “si no los mata el gobierno, los asesina el narco. Así de fácil”.

Reportero Free Lance *

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